Creo que es la cuarta vez que trato de escribir esto, borrando constantemente lo que quiero expresar, o añadir a mi mente. Pero no así a los mismos sentimientos que me hacen tartamudear, esto al parecer están claros. No puedo y no quiero negar que me alegro mucho cuando la veo, cuando hablo con ella, cuando vivo junta ella. y así también no puedo negar que me da miedo, algo inseguro que susurra mi oreja cada vez que medité bajo la última lluvia.
Recordé cuando dijimos, que sería ideal besarnos bajo la última lluvia del año.
Pensamientos van y vienen al momento de llamarla, sin saber el porqué de los tonos, contesta alguien y es la protagonista de mi novela, la que distraidamente besa al principe de ojos azules que en unos de los fines logra ser un verdadero patán. Y se fija en su criada, una mujer con barro entre las mejillas y el cabello sucio, pero esta misma criada fue la que nunca dejo de cuidar a la protagonista.


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