Terminó su comida y se fue a ladrar a otros canes.
La vida sigue para él, como si no tuviese problemas, o capas que estos serían, dónde enterró un hueso o a qué perra conquistar para fornicar en ella.
Qué desperdicio sería el suicidio de un gran milagro cual tiene sentidos, y sentimientos vulnerables. Siendo que al mirar por la ventana puedo encontrar un mundo con naturaleza hermosa, radiante y increíble. Maravillas que la maldita raza superior destruye poco a poco por su egoísmo, vagancia y su ser tacaño. Y esta misma raza es la que masacra a vivientes sin pudor o clemencia. Me da repugnancia ese ser superior que sus trofeos son productos de degollar a otros. Dios sabrá como pagarán.
Y mi amigo de cuatro patas aparece otra vez, moviendo la cola para que juegue con mentalidad ingenua. me besó la mano y fue tras su pelota.
sonreí por la felicidad que le daba a mi ser.

