Cada día que abro el pequeño porta documentos y reviso encontrado lo único que me une a ti, sólo es un pedazo de plástico que logra subirme a una nube y al besarla llego a sentir nuevamente tu piel que dificilmente se encuentra en alguien. algo tan peculiar. la forma de tus piernas o la de tus manos cuales me bastaron una sola noche para aprenderlas de memoria y recordarlas, así, en un pedazo de plástico que descaradamente arrebaté de tu gran amor la señora guitarra. Joven ella, hermosa y unos ojos tan bellos. entiendo que tu nube la compartas junto a ella, pero no hablo de tu señora guitarra.
Tu amante, la que es ingenua a la existencia de mi persona, que capaz no sepa que te conozco o que tomé tu mano en el sueño de anoche.
No sé si me arrepiento no hablarte, de aquel día. La primera persona cual presté atención eras tú. Con cambios que no evitaban no quitar la vista, cambios que me hicieron dudar si realmente eras tú o un efecto óptico. Agitando mi cabeza de un lado a otro cayendo de golpe nuevamente a la tierra traté de disimular mi ruborizado rostro y mi enredo estomacal. Los nervios que perturban mi cuerpo no me permitían mirarte, estar cerca de ti o simplemente saludarte abriendo y cerrando una conversación.
Apoyabas tu cabeza en los cortos pantalones cafés que cubrían tus rodillas. y de vez en cuando levantabas la vista mirando a tu alrededor y mirándome a mi...
Lograste convertirte en algo platónico. Un platónico que facilmente olvidaré a la llegada de uno posible, y probablemente no seas tú.



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